Wow! Es increíble que esta haya sido mi cuarta visita a la Gran Manzana y gracias a la marca española Custo Barcelona, con quien ya tengo más de dos años trabajando como Jefe de Prensa para Venezuela. Como la primera vez que asistí en septiembre de 2009 y las dos siguientes en febrero, este último viaje está lleno de anécdotas que, por supuesto, compartiré con ustedes, mis Clientes VIP.
Sábado 11 de febrero
Desde tempranito, ya estaba recibiendo en Maiquetía al fabuloso equipo de prensa que nos acompañó en esta oportunidad, conformado por
Mario Aranaga de la revista Estampas y el equipo de E! VIP Caracas, con la increíblemente simpática
Caterina Valentino. Con hora y media de retraso, aterrizamos en el JFK, en mi caso, muy emocionada porque iba a aprovechar la ocasión para reencontrarme con mi hermana, que lleva viviendo desde diciembre en Canadá.
Todo iba de acuerdo al plan: nerviosa, pero con éxito, pasé la temida aduana de los United States of America y, al salir a recoger las maletas, vi al equipo completo de VIP Caracas pero... "¿Dónde está Mario?", les pregunté temiendo lo peor. Le dimos unos minutos rogando a Dios que estuviera en el baño o que haya salido corriendo a la cena que nos había comentado que tenía. Solo había una manera de comprobarlo y era revisando si su maleta estaba entre las que no habían recogido. Al revisar y ver su nombre en una de ellas, comprendimos que había sido retenido en aduana.
Inmediatamente le pregunté a un guardia qué se debía hacer en ese caso y me dijo que, generalmente, las personas pueden pasar unas dos horas retenidas. Esta vez, suplicando a Dios que lo soltaran lo más pronto posible, decidimos irnos al hotel a sabiendas que Mario tenía la dirección. A los pocos minutos de llegar al lobby del
W de la Lexington, entró un atacado Mario -con los pelos grises más de punta que lo normal- contando que lo habían retenido junto a un grupo de árabes y, sin ninguna explicación, lo soltaron.
Ya pasado el susto, el próximo paso era hacer prueba de vestuario con Caterina Valentino en la tienda de Custo Barcelona en Soho, pero con todos estos retrasos, la boutique ya había cerrado, así que decidimos cenar en
Café Metro, parada obligada de mis viajes con Custo. Pastas y ensaladas al instante, con todos los ingredientes que te puedas imaginar, son la especialidad de este restaurante ubicado en la 466 Lexington, tres cuadras al sur del W.
Domingo 12 de febrero
Llegó el Big Day de nuestro viaje de prensa y aprovechar cada minuto del día era la premisa. El desfile de Custo Barcelona estaba pautado para las 3pm en el Lincoln Center y desde las 10am ya nos encontrábamos en el fitting room, lugar donde el propio Custo Dalmau, diseñador de la marca, prepara y viste a las modelos. Luego de la rueda de prensa y mientras Custo atendía a medios españoles e internacionales, la valiente Caterina aprovechó para hacer unas tomas fuera del lugar ataviada únicamente con un vestido, una chaqueta y ¡sandalias! Esto es lo que yo llamo Glamour bajo cero.
Fue a las 12pm cuando Custo le concedió la entrevista a Caterina, pero fue perfecto, porque justo a esa hora abría la tienda para hacer la prueba de vestuario que nos había quedado pendiente. Este espacio no lo conocía y me pareció espectacular, decorado con la recién estrenada colección
Colorhunter Spring-Summer 2012. Por supuesto que aproveché la oportunidad para también escoger un outfit que lucir en el desfile de Custo, pero el tiempo era corto y era difícil decidirse entre las alucinantes prendas de esta nueva propuesta, hasta que la vi...
Una espectacular chaqueta de cuero coral con costuras moradas robó de inmediato mi corazón. A partir de ella, me probé como 10 vestidos, pero al final me decidí por una original camiseta con tachuelas doradas, que hacían juego con mis adoradas botas
Cerere (que ya muchos de ustedes conocen) y elegí un hermoso bolso como complemento, que lamentablemente era lo único que no me podía traer para Caracas City.
Ya eran la una pasadas y solo teníamos tiempo para correr al hotel, maquillarnos y volar al Lincoln Center para cubrir el backstage. Allí me encontré con mi querido colega
Gianfranco Berardinelli, con quien también he compartido mis primeras tres veces en NY. También estaba la fabulosa Gaby Hernández del blog
Mariposa Chic, junto a su simpática corresponsal
Zoraya Glasser, y me encantó conocer a la guapa
Susana Colina, diseñadora de modas y esposa del famoso
DJ Patafunk.
El desfile, como siempre, una nota, más aún si tuviste la exclusividad de ver algunas de las prendas antes de ser presentadas oficialmente en el New York Fashion Week. De ahí volvimos al backstage y ligar que nos pudiéramos colar en el de DVF, que se presentaba a las 4pm. Milagrosamente entramos al área de peinado y maquillaje, pero cuando intentamos ingresar hacia el centro -donde seguramente se encontraba la diosa Diane-, nos pidieron identificación, media vuelta y chao.
Aprovechamos para ir al área de exposición, con stands de Pepsi, Maybelline, Mercedes Benz, entre otros, donde siempre te regalan cositas, pero estuvimos poco tiempo porque ya el hambre pegaba y decidimos buscar un buen sitio para comer en los alrededores. Al final dimos con un sitio que se llamaba
Europe, pero la especialidad era comida mexicana, jajaja. Qué más daba, el frío era terrible, al igual que las ganas de comer cualquier cosa. Nos sentamos justo en la ventana que daba a la calle y fue maravilloso presenciar una repentina nevada, como en las películas.
Allí pasamos un buen rato hasta que dejó de nevar y sinceramente no sabíamos a dónde ir. Nos dejamos llevar por la corriente y caminando por la West 62 Street, una cegadora luz rosa que salía de un local nos llamó poderosamente la atención. Como niñas nos pegamos a la vitrina para ver de qué se trataba, hasta que descubrí unas inmensas letras que decían...
¡Barbie! Era un evento de la famosa muñeca y la alegría se multiplicó en corazones rosa danzando sobre mi cabeza cuando el guardia nos indicó que podíamos entrar.
Definitivamente, uno descubre que nunca deja de ser niño ante este tipo de atracciones, en la que Mattel invirtió unos cuantos verdes para ofrecerte la oportunidad de "probarte" todos los vestidos de la popular rubia de plástico. Bajo el nombre de Barbie's Dream Closet, habían unas tres habitaciones que simulaban ser el armario de Barbie, donde te reflejabas en una pantalla LED y, con el poder de la kinésica, le dabas click a un botón virtual para pasar los distintos outfits sobre ti y elegir el que mejor se ajuste a tu figura. Al final te obsequian la fotografía impresa y este fue el resultado.
Luego caminamos hasta
Times Square, no sin antes hacer varias paradas en
Starbucks para descansar y refugiarnos del frío con un delicioso café y, cerca de la media noche, decidimos volver al hotel a descansar. Cuando llegamos al lobby, me llama la atención una paca de sobres en el stand vacío de Custo Barcelona: eran entradas para el desfile de
Carolina Herrera -pautado para las 10am del día siguiente- que sus afortunados dueños no habían reclamado. Pudimos haberlas agarrado en el momento, pero no era correcto, así que le dije a mi hermana que mejor esperáramos al día siguiente para ver si todavía estaban...
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