Dior y Chanel tienen algo en común: directores creativos tan excéntricos y famosos que su imagen al final de cada desfile es más esperada que la propia colección. No hace falta ser un fashion lover para reconocer a John Galliano o a Karl Lagerfeld, especialmente cuando la icónica imagen del diseñador alemán ha sido un éxito en la edición especial de Coca Cola Light (nuestra bebida especial en Anabo Café). Su último capricho fue la apertura de una boutique Chanel en la paradisíaca Saint-Tropez, en las faldas de una mansión del siglo XVIII cerca de la Place des Lices y donde este particular bolso de matriuska (colección Paris-Shanghai) es parte de la selecta muestra que Lagerfeld eligió para revestir el nuevo espacio en la comuna francesa. Cualquier parecido con su creador es pura coincidencia...
28 de junio de 2010
¿Kaiser? No, Zar Lagerfeld
Dior y Chanel tienen algo en común: directores creativos tan excéntricos y famosos que su imagen al final de cada desfile es más esperada que la propia colección. No hace falta ser un fashion lover para reconocer a John Galliano o a Karl Lagerfeld, especialmente cuando la icónica imagen del diseñador alemán ha sido un éxito en la edición especial de Coca Cola Light (nuestra bebida especial en Anabo Café). Su último capricho fue la apertura de una boutique Chanel en la paradisíaca Saint-Tropez, en las faldas de una mansión del siglo XVIII cerca de la Place des Lices y donde este particular bolso de matriuska (colección Paris-Shanghai) es parte de la selecta muestra que Lagerfeld eligió para revestir el nuevo espacio en la comuna francesa. Cualquier parecido con su creador es pura coincidencia...
17 de junio de 2010
Lo siento, no servimos Lingerie

23 de mayo de 2010
Freedom! 2000
19 de mayo de 2010
Grand Saint Laurent, s'il vous plaît

Mi último día en París no pudo haber tenido una mejor despedida que asistir a la exposición de Yves Saint Laurent en el Petit Palais. A pesar de haber comenzado el 11 de marzo y permanecer hasta el 29 de agosto, estuve unos 40 minutos haciendo cola para entrar. Me sentí bendecida tan solo con pisar el pequeño Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris, una versión magnificada y más ornamentada del Museo de Bellas Artes de Caracas. Si no fuese por mi privilegiado carné de joven, hubiese pagado con gusto los 11€ de la tarifa general, porque ver en primera mano las colecciones mas emblemáticas del diseñador francés desde sus inicios como director creativo de Christian Dior en 1957, tiene un valor incalculable. La rompedora línea “Trapecio” de 1958 abre una exhibición que exhala amor en cada salón: el amor del organizador, Pierre Bergé, cofundador de la firma y compañero de vida del modisto. Una exquisita hilera de maniquíes ataviados con trajes holgados como la mítica sahariana, preceden al famoso retrato desnudo de Yves Saint Laurent por Jean Loup Sieff, publicado en Vogue Paris en 1971 como publicidad del eau de toilette ”Pour Homme”. Fotografías inéditas de la misma sesión completan esta íntima sala 7. Luego de flipar con el icónico vestido Mondrian y descubrir su gracioso cómic La Vilaine Lulú, mi deseo era llegar a la sala Le Smoking. Mis expectativas abrieron otro hoyo a la capa de ozono: una gran pared negra era el telón de fondo de unas cincuenta variantes del esmoquin que Yves creó para la mujer en 1966, en bermuda, vestido, jumpsuit, spencer, bolero, trench y sahariana, con una velita encendida debajo de cada maniquí. Me devolví para volver a admirar la magistral composición. Para finalizar, la joya corazón diseñada por YSL para su primera colección y que colocaba en la prenda que más le gustaba de sus desfiles posteriores, es el cierre perfecto de la obra de uno de los artistas más apasionados y románticos del siglo XX. "Nada es más hermoso que un cuerpo desnudo. La prenda más hermosa que puede vestir una mujer son los brazos del hombre a quien ama".
26 de abril de 2010
Ready-to-Drink

Para los que amanecimos bailando rock n' roll hasta el domingo y hoy, lunes, seguimos pagando las consecuencias, los invito a cargar baterías para esta semana con esta edición limitada de Karl Lagerfeld para Coca Cola Light. Precio mercado: 3.50€. Precio AnaBo Café Cliente VIP: 0€. (L)
20 de abril de 2010
Ayer quedé impresionada de la propuesta de maniquíes colgantes en suplencia de Top Models de Jean Paul Gaultier para Otoño 2004. Pero fue hace unos minutos cuando vi el desfile más conmovedor en mi infante carrera como periodista de moda: Alexander McQueen Primavera 2004. La pasarela se convirtió en una teatral competición de baile, donde lamé, chifón y satén danzaban sobre los espigados cuerpos de las mismas modelos que vemos en otros desfiles, solo que esta vez el genio británico las dejó expresarse en todo su esplendor corporal y olvidarse por unos minutos del ya delirante "no pose, no sexy, don't step on the front..." (Video, please!)
19 de abril de 2010
17 de abril de 2010
Amor a la Ghesquiére
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16 de abril de 2010
Mi amor por Gaga es inversamente proporcional a mi odio por Galliano

4 de abril de 2010
Desayuno con diamantes

A pesar de haber leído unos cuantos libros a mis pobres 24, las bibliotecas siempre han estado fuera de mi radar de lugares favoritos. Me parece el lugar más aburrido sobre el planeta. Creo que sólo he alquilado unos tres libros en mi vida, el resto ha sido un placer comprarlos, heredarlos de mi padre y, qué cosa, sólo he recibido uno como obsequio (¿es que nadie regala libros o tengo cara de leer poco?). En mi escueta estadía en la Madre Patria me he deleitado con La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas, y La Tregua, de mi amado Benedetti, que encontré en un rinconcito de una acogedora librería de Sol. Así sí provoca permanecer horas en un lugar en búsqueda de una historia paralela que llene los huecos de nuestra peligrosa carretera, especialmente la mía, que no se conforma con una sola dirección, por lo que de vez en cuando me desvío por la séptima avenida del arte. Y adivinen dónde desemboca ahora: ¡en una biblioteca! “Isn’t it ironic… don’t you think?” Pues sí, desde hace unas semanas estoy de ratoncita en una de las más grandes del pueblo, en la que así como libros puedes alquilar películas gratis :) Thelma & Louise, El Amor en los Tiempos del Cólera, Hable con Ella, han sido sólo abrebocas de mi verdadero motivo para cruzar todo Alcorcón: The Audrey Hepburn Widescreen Collection. Estoy locamente enamorada de la imagen de esta actriz (si es que lo fue) y, en realidad, nunca había visto una película de ella. Sabrina fue un gran comienzo, y luego de ver My Fair Lady y Vacaciones en Roma, acabo de ver finalmente la famosa Breakfast at Tiffany’s, adaptación de la novela de un traicionado Truman Capote, en total desacuerdo con la elección de la menuda actriz para su volátil Holly Golightly. Curiosamente, así como en las películas anteriores, a la Hepburn siempre la llamaban de último para interpretar un papel, seguramente porque su inevitable iconicidad física aumentaba inversamente proporcional a la importancia de su personaje de turno. La protagonista de “Desayuno con diamantes” no es Holly Golightly, ni Lula Mae, es la propia Audrey, la de “limitados” atributos físicos que dejaron el premio de consolación a la actuación, el guión, la dirección, incluso la fabulosa ciudad de Nueva York y el divino vestido negro de Givenchy, a cambio de una condena de aparecer en carteras, franelas, cuadros, libretas y fondos de pantalla por el resto de la eternidad. ¿Quién dijo que la suerte de las feas la desean las bonitas?
25 de marzo de 2010
Por qué Vanessa Boulton merece ser Vanessa Boulton

No sé si es de la Biblia o un proverbio chino, qué se yo, pero hay una frase que es muy cierta: "el humilde será ensalzado". Es algo así, ¿verdad? Tuve la oportunidad de conocer a esta brillante artista venezolana en el último showroom de No Pise La Grama (I love you too mi Dani) y puedo recordar perfectamente no sólo su cálido apretón de mano, sino también su caricaturesco rostro de travieso ámbar en la mirada y sonrisa de gato de cheshire en el País de las Maravillas. "¿Eres modelo?", me preguntó con su embriagante avidez, "Ja, ja, ¡no! Más bien trabajo con modelos". Me dio su tarjeta tras una anticipada sugerencia suicida de ser maniquí para su próxima colección... y preferí quedármela como un grato recuerdo de esos cinco fabulosos minutos, quedarme en silencio como una anónima fan de su dulce ingenio... Felicidades Vanessa, Miami se queda corto con tu talento.
21 de marzo de 2010
Corteza de McQueen en salsa... ¡para ayer!

15 de marzo de 2010
11 de marzo de 2010
Fashion orgasm

¿A qué no adivinan qué hice el sábado pasado? Dirán que soy una picarona pero me han invitado a entrar en todas las habitaciones del Hotel Petit Palace Art Gallery de Madrid. La tentación fue sugerida por uno de mis Clientes VIP, mi amigo y colega Roberto Rasquin, que aunque me hubiese gustado asistir con él, no hizo falta porque otros 36 personajes interesantes me esperaban con alucinantes propuestas... y no indecentes, precisamente. La aventura comenzó en la última y tercera planta, donde una voz de diosa me condujo ciegamente hasta la habitación 308: una divina figura de corset, ligueros y máscara veneciana yacía indiferente sobre la cama mientras las lujuriosas notas de un piano se fundían con la dulzura de su interpretación. Sigilosamente me robé una tarjeta de presentación de la mesa de noche: "Nando Prado Photography & Film". Con ganas de más emociones fuertes, me dirigía hacia la siguiente habitación cuando unas extrañas luces al final del pasillo cambiaron mi rumbo. Jaime Romero Chico me esperaba con unos originales juguetes de su creación: ¡bolsos clutch con luz de fibra óptica en su interior! Ya no más lucecitas de blackberry para buscar el polvo, el monedero o... el labial, of course. Más, más, ¡más! Oh sí, Gloria Callealta me dio más. Se vino exclusivamente de Puerto de Santa María, Cádiz, para prepararme una deliciosa cama de sombreros y tocados, de todos los tamaños y colores, y el sabor lo puse yo al probarme uno violeta pastel que, sencillamente, me quedaba divino. Buscando más satisfacción, bajé corriendo a la segunda planta, donde me sorprendió un doloroso pero placentero pinchazo. "Tranquila, es solo para tomar una muestra de tu ADN", y no para una prueba médica, sino para colgar mi código genético en un cuadro, ¡sí! el sagrado mapa de tu descendencia colgado en tu sala, del tamaño y color de tu preferencia, gracias a Decor ADN, uff, too much. Después de esa exquisita experiencia de saaannngreeee (como diría mi amigo V de Vendetta), no puedo recordar lo que vi en las demás habitaciones... sé que conocí a una tal Adriana Marín, venezolana como yo, solo que más fumada, mucho para mi gusto diría yo. De todos modos mi fashion morbo ya estaba satisfecho por ese día... I love Fitting Room.
7 de marzo de 2010
Order, please?








